Un equipo de investigadores amateurs ha hallado en las costas gallegas un artefacto oxidado que podría cambiar la historia reciente de España. Según informan desde el Centro de Estudios de Cosas Sospechosas (CECSO), la famosa “máquina del fango”, de la que tanto se ha hablado en los últimos años, es real. Pero no funciona.

Todo empezó con una pista anónima

El hallazgo comenzó tras un aviso enviado por un remitente desconocido bastante insistente, que solo firmaba como «P.S.C.», y decía haber avistado un objeto «barroso, ruidoso y sospechosamente silenciado» cerca de Fisterra.

la máquina del fango del PSOE

Los expertos se desplazaron en zodiac a la zona, donde encontraron una estructura semienterrada en el lodo, rodeada de cangrejos confusos. «No funcionaba. Emitía un zumbido bajo, como de tertuliano frustrado, pero nada más», explicó uno de los investigadores mientras intentaba limpiarse con un pañuelo electoral.

«Pensamos que una gaviota se había quedado atascada»

El grupo decidió abrir la máquina por si un ave marina —común en la zona— se había colado en el engranaje. Pero lo que encontraron dentro fue peor.

“Había flores en descomposición. Todas rosas”, declaró el líder de la expedición. “Rosas completamente podridas, pegajosas, de aspecto culpable”.

la corrupción del PSOE

Clasificación botánica del escándalo

Botánicos consultados han identificado varias especies dentro del compartimento central del artefacto:

  • Rosa abalorius: muy decorativa, pero sin contenido.
  • Rosa koldaria: suele crecer en despachos cerrados.
  • Rosa cerdania: se expande por el suelo, difícil de erradicar.
  • Rosa ministratis: aún no identificada del todo, se sospecha que se esconde tras otras plantas.

Algunas variedades no han podido ser clasificadas por su grado de putrefacción. “Podrían ser rosas monterus o incluso una rara rosa sanchífera, pero necesitamos más pruebas”, afirma un florista jubilado que colabora en la investigación desde su balcón.

¿Y la Rosa Díez?

No se ha encontrado rastro alguno de la especie Rosa Díez, que hace décadas crecía pegada a los rosales más notorios del sistema. “Esa ya no florece. Se secó de golpe y echó raíces en otro tiesto”, asegura una vecina de Soria que aún guarda un pétalo como recuerdo.

Conclusiones provisionales

La máquina del fango permanece en observación mientras expertos determinan si aún puede usarse para embarrar rivales o si, por el contrario, es solo un objeto decorativo del pasado reciente.

El Ministerio de Medio Ambiente no descarta exponerla en un museo bajo el rótulo:
“Esto es lo que pasa cuando riegas con corrupción.”